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Martes 1 de diciembre de 2020

Una dramática realidad que se repite

Sección
Opinión
Fecha
18 de noviembre de 2020

Diego Lo Tártaro *

En Argentina los hechos de desorden financiero-económico y social se reiteran y suceden a través del tiempo, al igual que los hombres con sus soluciones erróneas que también se repiten pero con absoluta necedad pretendemos resultados diferentes.

¿A qué estamos haciendo referencia? A nuestra constante política de endeudarnos y pedir prestado al FMI y aquellos Fondos de Inversión internacionales que estén dispuestos hacerlo, tomando títulos que colocamos pagando tasas fuera de mercado y de usura. ¿Para que? para destinarlo a mantener un estado con estructuras obsoletas y negocios del y con el estado, que solo benefician a políticos y sus circunstanciales asociados: empresarios, sindicalistas y jueces, siempre a espaldas del pueblo y en perjuicio del pueblo, contrayendo compromisos de devolución que todos sabemos que incumpliremos. Paralelamente nuestros prestamistas el FMI y los Fondos también conocen esta particularidad dolosa de los argentinos, pero como conviene a intereses políticos, económicos y estratégicos, quienes controlan este organismo internacional y los fondos que luego se transforman ante nuestro incumplimiento en buitres, ambos nos acompañan en este juego sombrío, en definitiva esto termina resultando una acción conjunta dolosa en contra del pueblo argentino. Sintetizando todos los que integramos los mercados de capitales tenemos conocimiento que estos hechos son así.

¡Pero no nos equivoquemos! Todos conocíamos que cuando Macri acudió al FMI lo hacía para financiar la campaña electoral y ganar las elecciones presidenciales que tenia al año siguiente, bien sabía que no podía devolver en tiempo y forma el dinero tomado, pero prioriza su interés personal. Paralelamente el FMI también sabía que no iban a cobrar en tiempo y forma porque estaba prestando a un insolvente consuetudinario y conocía el destino del empréstito, pero que por motivos políticos y estratégicos lo otorgó igual.

Ahora Macri y sus funcionarios se desentienden de los compromisos que contrajeron, el FMI y los fondos saben a que a la larga cobran capital, intereses más punitorios y honorarios de los estudios jurídicos intervinientes. Entonces: ¿Quién pierde? El pueblo argentino, ésta triste y dramática historia es la que se repite sin interrupción desde hace décadas.

¿Porque nos endeudamos y no podemos pagar? Los motivos son varios y convergentes a modo de simple y elemental ejemplo expondremos:

* No hacemos las reformas del estado que la realidad nos impone.

* No tenemos equilibrio fiscal.

* No existe seguridad jurídica.

* No tenemos un sistema tributario y una legislación laboral acorde con las necesidades que el tiempo y las circunstancias nos impone.

* No tenemos moneda, vivimos con inflación permanente, que aceptamos con resignación como algo natural e irremediable.

* La propiedad privada es vulnerada, está sujeta a activistas e intereses políticos.

* La corrupción de los funcionarios del estado en los actos de gobierno es endémica, como así también lo son su contraparte los empresarios y sindicalistas que con ellos contratan y acuerdan y a quienes no se castiga, se soslaya y se encubre.

* La permanente ausencia de planes de gobierno integrales acordes con nuestra realidad es una constante que tenemos asumida.

* Somos defaulteadores crónicos.

* Carecemos de una política exterior coherente, la misma es errática e impredecible y para peor no responde a nuestros intereses, políticos, económicos ni estratégicos.

* El trabajo no registrado es decir en negro según el INDEC al cuarto trimestre del 2018 alcanzaba a 48,8% estos porcentajes se vieron potencialmente acrecentados este año por la pandemia.

* El hecho más real, funesto y destructivo que hoy padecemos es que la educación dejó de ser un tema prioritario, a la que se subordinó a propósitos e intereses políticos.

A no dudar que un estado con estas características va camino a ser un estado fallido.

¿Quiénes ganan?

* Las grandes empresas que dominan el mercado.

* Los grandes exportadores de cereales que monopolizan el mercado, los Bancos firmes y estables socios del poder, las empresas pesqueras internacionales que aprovechan que nuestro control del mar es inexistente y las empresas mineras extranjeras que gozan de regímenes impositivos de privilegio.

* Quienes tienen gran poder adquisitivo y comparan autos, aviones, navíos importados que lo hacen con un dólar que el estado les vende al 50% de su valor real (dólar Banco Nación versus dólar blue).

* Quienes importan productos y artículos que compiten con los nuestros deslealmente ya que, aprovechan la distorsión de cambio que el gobierno genera.

* Los sucesivos funcionarios de economía, finanzas y negociadores ante nuestros

acreedores, que salvo algunas honrosas excepciones resultan se asalariados ocultos y en negro de nuestros acreedores.

* Políticos, empresarios, jueces, y dirigentes gremiales que actúan solidariamente

protegiendo sus intereses corporativos.

¿Quiénes pierden?

* Desocupados, asalariados que sufren recortes en la ayuda social, ajustes en sus salarios al igual que los jubilados con sus haberes. Pero nunca es el estado quien se ajusta.

* Las pymes, las economías regionales exportadoras que lo hacen con un dólar cuyo valor es el 50% menor al real y encima sufren elevadas retenciones y para cerrar el círculo los insumos importados que utilizan lo hacen a un dólar que duplica el que a ellos se les paga. Evidentemente una ecuación que nunca puede cerrar.

* Cuentapropistas, profesionales, artistas.

Esta calamitosa realidad alcanza tanto a gobiernos liberales como populistas por igual, todos participan del mismo juego y todos se rasgan las vestiduras inculpando a los otros, simulan que todo cambia para que nada cambie. Esto evidencia una vez más que los políticos no son confiables porque en su mayoría carecen de integridad y principios o saben muy bien silenciarlos cuando estos colisionan con sus intereses.

Hoy quienes en el gobierno imponen y reclaman al pueblo argentino un duro ajuste, que solo será aplicado a los que menos tienen, pero que a ellos no los alcanzará, bien vale recordarles a estos falsos patriotas el ejemplo y las palabras del General San Martín cuando en ocasión de su fallido viaje a Buenos Aires y de su decisión de no desembarcar y retornar a Europa motivado por el desorden político que el país vivía, a su paso por Montevideo le escribe el 6 de abril de 1829 a su amigo el General Tomás Guido quien le pedía que revierta su decisión y retornara, porque la patria necesitaba de sus servicios, San Martín le decía: “No faltará algún Catón que afirme tener la Patria un derecho de exigir a sus hijos todo género de sacrificios; yo responderé que esto como todo, tiene sus limites: que a ella se debe sacrificar sus intereses y vida, pero no su honor y principios”

* Presidente de IADER.

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