Región Norte Grande

Portal de Noticias para la Region Norte de Argentina.

Viernes 10 de julio de 2020

Política tributaria integral para Nación, provincias y municipios

Sección
Integración
Fecha
23 de marzo de 2020

IARAF

La necesidad de coordinar acciones que alivien al sector privado y que a la vez ordenen el financiamiento de la baja de ingresos.

El impacto del coronavirus va a ser relevante, golpeando significativamente al nivel de actividad del sector privado y consecuentemente a los ingresos fiscales de los tres niveles de gobierno argentinos. Y, obviamente, habrá que aumentar de manera paralela el gasto público de salud, de asistencia a la población más necesitada y de apoyo al sector privado. Las cuentas públicas venían con déficit y este shock las empeorará de manera importante, siendo la vía casi exclusiva de financiamiento la emisión de pesos, más allá de los esfuerzos de reasignación del gasto que se puedan realizar.

Los aumentos del déficit y de la emisión de pesos hoy no constituyen el problema relevante.

Se debe actuar con todas las medidas necesarias para evitar la suba de la tasa de crecimiento de los contagios. Lo que sí es clave, es que, garantizando un proceso ordenado y transparente del uso de la emisión de pesos, los tres niveles de gobierno lleven a cabo las acciones más eficaces y eficientes en la lucha contra el coronavirus y la caída de actividad económica que se va a generar.

Evidentemente, los efectos dependerán del tiempo que deba prolongarse la paralización de actividades. Mientras más se extienda, más significativo va a ser el impacto sobre la actividad privada y más probable la interrupción de la cadena de pagos. Se va a acrecentar la imposibilidad, al menos parcial, de cumplimentar el pago de las remuneraciones del personal por parte de una amplia cantidad de sectores de la economía.

La caída de ingresos es incierta y hoy no resulta posible proyectar un número serio. Pero sí se pueden identificar las vías a través de las cuales va a ocurrir:

- Caída de la base imponible de impuestos como el impuesto al valor agregado (IVA), Impuesto a los ingresos brutos (IIBB) y Tasa de seguridad e higiene municipal (TISH), entre otros. Las menores ventas y producción incidirán en la base imponible.

- Caída del pago de impuestos devengados y de aportes y contribuciones. Un claro ejemplo sería el menor pago de aportes y contribuciones por parte de empresas que no tengan liquidez propia para hacerlo. Para mitigar esta caída será clave que la masa de dinero puesta a disposición de las empresas vía préstamos sea efectiva y oportuna.

- Diferimiento del pago de impuestos con el objeto de facilitar la liquidez de empresas para que puedan afrontar el pago de sueldos y de familias para que afronten gastos imprescindibles.

- Disminución de impuestos y de aportes y contribuciones. Los tres niveles de gobierno van a tener que brindar exenciones transitorias a los sectores más afectados, adicionalmente a la posposición del pago de impuestos.

Se cree que la acción coordinada de los tres niveles de gobierno facilitaría la acción del sector privado, ya que establecería las reglas de juego de una manera homogénea en todo el país, pudiéndose considerar las particularidades regionales y sectoriales. Esto evitaría la presentación de pedidos desmedidos y el desorden en la acción de los fiscos. Y facilitaría la dinámica de la aplicación de medidas, en función de la evolución del contagio del virus en nuestro país.

Desde el punto de vista de las provincias y los municipios, se cree que también es positiva la acción coordinada. En este momento de gran incertidumbre, a una provincia o a un municipio en particular le va a resultar difícil tomar una decisión de exención tributaria o de posposición del pago de impuestos, ya que no puede establecer con claridad la dinámica del financiamiento en los próximos meses. Y va a recurrir al gobierno nacional en búsqueda de asistencia de segundo orden, generándose seguramente pedidos excesivos de asistencia, es decir de emisión de pesos para su jurisdicción.

Para avanzar en un esquema ordenado, puede tomarse como referencia a una recaudación mensual de los principales impuestos nacionales, provinciales y municipales del país. La pérdida de ingresos derivada de las acciones tributarias de los tres niveles de gobierno y de la caída de recaudación por la merma de actividad puede establecerse tomando como parámetro a una recaudación mensual. En efecto, si ambas situaciones llevaran, al menos en una primera etapa, a una pérdida de un mes de ingresos de aportes y contribuciones a la Seguridad Social, de Impuesto al valor agregado (IVA), de Ganancias, de Combustibles, de otros coparticipados, de impuesto provincial a los Ingresos Brutos (IIBB) y de Tasa de seguridad e higiene municipal (TISH), los montos en juego serían de $330.000 millones (1% del PIB) para las arcas de nación y de $280.000 millones (0,9% del PIB) para las arcas de las provincias y sus municipios, en base al esquema de coparticipación vigente y a las recaudaciones propias de las provincias y de los municipios. Es decir, que, en conjunto, un mes de recaudación de los principales impuestos y de los aportes y contribuciones equivale a 1,9% del PIB.

Una vez definidos los costos de las medidas coordinadas, se puede ordenar la emisión de pesos.

Cada provincia debería recibir el equivalente a su participación en la masa coparticipable más su recaudación de IIBB. Cada municipio, por carácter transitivo, debería recibir el equivalente a su participación en la masa coparticipable provincial más su recaudación de TISH.

Dado que parte de las medidas serán posposición de pagos de impuestos, habría que establecer un plazo determinado y cumplido el mismo, la Nación retenerle de la coparticipación a las provincias el monto de dinero enviado por motivo posposición (sería un préstamo) y las Provincias hacer lo mismo con sus municipios. A su vez, la Nación debería cancelar los préstamos al BCRA, reduciendo la cantidad de base monetaria creada durante el proceso.

En el escenario posible de prolongación por más tiempo de la parálisis del aparato productivo, los efectos sobre la rentabilidad y liquidez de un amplio abanico de actividades del sector privado de la economía (empleados del sector privado, pequeños comerciantes, cuentapropistas, profesionales independientes, etc.) pasarán al centro de la escena, dado que seguramente se traducirán en la interrupción de la cadena de pagos y la pérdida tanto de empresas como de empleos. En esta alternativa, el acompañamiento del Estado al sector privado deberá ser mucho más activa, no pudiendo limitarse solamente al diferimiento o

condonación de impuestos, sino que deberá comprender medidas directas de apoyo parcial para el pago de remuneraciones a los empleados y sostenimiento de ingresos a los cuentapropistas.

Evidentemente, la magnitud de recursos necesarios para el logro de este objetivo debería implicar necesariamente la reasignación de recursos del sector público, incluyendo, en el contexto de solidaridad que la crisis impone, la posibilidad de diferir pagos a receptores que pueden sostenerlo.

La pandemia del coronavirus generará efectos importantes en la economía argentina. Esta propuesta pretende facilitar la transparencia y el orden de la acción en materia tributaria. Para nada implica desconocer la necesidad de afianzar la eliminación de gastos superfluos y de toda ineficiencia existente en los gobiernos. Si no se avanza con un esquema ordenado, es factible que se produzcan desvíos, ineficiencias e inequidades entre todos los actores involucrados.

* Instituto Argentino de Análisis Fiscal

Buscador

Envíe esta noticia a un amigo

Puede enviar la noticia a varias personas separando las direcciones con comas.

Desarrollado por 27Sur