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Viernes 28 de febrero de 2020

El silaje en el año 2050

Sección
Opinión
Fecha
12 de febrero de 2020

José Peiretti *

El silaje incrementó su importancia en la nutrición de bovinos al mismo paso que crecieron en tamaño las explotaciones pecuarias del mundo. Que los ganaderos hayan comprendido la importancia y la influencia que tiene un adecuado proceso de silaje sobre el animal que lo consume y sobre los productos que él mismo produce, ha acelerado la velocidad con la cual la tecnología relacionada se desarrolla y se incorpora en la elaboración de silajes.

El futuro de esta tecnología está delineado por los desafíos que afrontan y afrontarán los productores y consumidores de este producto en el futuro cercano. Si, por ejemplo, hoy entendemos que la principal demanda es hacia equipos con cada vez más capacidad de trabajo (por el avance en la producción de los cultivos por hectárea y el aumento anual en superficie sembrada), entonces el desafío será el transporte del equipo de un campo a otro y minimizar la compactación que el mismo provoca sobre la superficie de un terreno con, de por sí, escasa cobertura (por la tarea de picado).

Este mismo desafío (mayor productividad de los cultivos) exige que la velocidad promedio de picado deba ser la mayor posible y esto también influye sobre la eficiencia con la que el silo es confeccionado. Por ejemplo, en 24 silos relevados de la provincia de Salta, el promedio de densidad fue de 322 kilos de silo por m3, unos 113 kilos de MS/m3 aproximadamente. La causa de esto, en una provincia como Salta, es que el tamaño de los lotes y la distancia hasta el lugar de emplazamiento del silo provoca que se dediquen más “hp” al transporte del material picado desde la picadora hasta el silo, que en compactarlo.

Los desarrollos científicos tienen que apuntar a dar una respuesta a este tipo de desafío, o en el caso del silo bolsa, aun no encontramos métodos de extracción que solucionen el 30/40 % de pérdida de materia seca en esa etapa.

El otro gran desafío que la tecnología tendrá por adelante es la relación largo teórico de picado (LTP), procesado adecuado de los granos y consumo de combustible por tonelada procesada. ¿Se puede hacer más eficiente el consumo de combustible, sin resignar puntos de LTP ni mermar el procesamiento de granos? ¿Podrán los nuevos diseños de procesadores de granos cumplir totalmente su función en granos difíciles (por ejemplo, el sorgo) y de la misma manera cuando grandes capacidades de trabajo de las picadoras y cabezales procesan altos volúmenes de material verde, donde el índice de procesado de granos suele verse disminuido?

Es ilógico pensar que desarrollo tecnológico significa solamente grandes escalas productivas. Las picadoras de forrajes son un bien que demanda una elevada inversión. Y para determinas realidades productivas u otras especies forrajeras, la demanda va por el lado de tener una opción para ir adelantando o completando la tarea hasta que llegue el contratista o la productividad de materia seca, y la distancia a las grandes zonas productivas hace difícil o no justifica la llegada del contratista tradicional o eleva el precio de la tarea por hectárea para menores producciones de materia seca. Entonces, se deberá pensar en equipamiento tecnológico de punta que acompañe a los productores ganaderos de menor escala o bien para la correcta conservación de especies forrajeras de menor productividad de materia seca por hectárea, como por ejemplo especies perennes o leguminosas.

Digamos todo: ¿podemos mirar la tecnología de punta relacionada a la interconectividad entre equipos en eventos como Agritechnica (Alemania) o el Farm Progress Show (EE.UU.) y pensar en traerla a un país donde perdemos señal de celular y tráfico de datos en el campo, como sucede por ejemplo en las provincias del NOA? A veces el desafío tecnológico a superar no solo tiene que ver con la maquina per se, si no con la infraestructura del país productivo. ¿Podemos hacer y consumir biogás a partir de silaje como hacen en Alemania? Podemos, sí, y tenemos algunos ejemplos activos, pero es mucho más difícil hoy en día tener asfalto hasta la puerta del campo o la finca como tienen en ese país de Europa.

¿Cómo imaginamos entonces a la cosecha de forrajes en los próximos 30 años en base a algunos de estos desafíos planteados? Con la capacidad de recibir y manejar información en tiempo real del cultivo. Información tal como el contenido de micotoxinas, la población de bacterias acido lácticas nativas, el contenido de azúcares del cultivo en cada sector del lote, su materia seca, su valor de FDN, proteína cruda, almidón, etc. Información suministrada no solo por los sensores activos en la maquina picadora, si no también triangulando con información proveniente tanto de vehículos pilotados remotamente (drones) como desde satélites con perfecta conectividad en todo el país.

También se vislumbra el protagonismo de la robótica en la cosecha de forrajes, interpretando en forma simultánea la información generada por sensores, drones y satélites para separar los forrajes en base a diferencias en su calidad o características, para, por ejemplo, aplicar dosis diferenciales de inoculantes o cosechar en horarios o días diferentes los sectores más secos de los más húmedos del lote o generar distintas bolsas o silos aéreos para el cultivo de peor del de mejor calidad. Si pensamos que la cosechadora de forrajes puede llegar a ser “autónoma o robot”, también es lógico pensar que lo serán los vehículos de apoyo (y tal vez lo sean primero estos), encargados de transportar el forraje cosechado hasta el lugar de emplazamiento del silo, esperar a la picadora en sectores estratégicos del lote en base a la información de rendimiento y taza de llenado del resto de los vehículos de apoyo que irán compartiendo en tiempo real, por ejemplo.

Esto permitirá a las máquinas independizarse de los choferes o demandar menos cantidad de conductores por equipo, lo que permite pensar en que estos transportes de forraje “autónomos o robots” podrán ser de menor tamaño y con sistema de traslado y flotabilidad preparados para trabajar sobre terreno agrícola, con menos impacto sobre la compactación del mismo y los caminos internos utilizados.

El ultimo desafío es para los científicos y técnicos relacionados al silaje: debemos estar preparados para interpretar estas demandas y saber orientar las líneas de trabajo técnico científicas desde el día de hoy, por que como ya escuchamos, el futuro ya está aquí.

* Coordinador de Mecanización Agrícola (INTA)

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